ENTENDER LA PIEL

La piel puede responde de manera exagerada a las agresiones externas por razones genéticas, pero no siempre. Algunas pieles desencadenan respuestas inmunitarias excesivas a los agentes externos, mientras que otras no reaccionan en absoluto.

Esta hiperreactivad, como la alteración de la barrera epidérmica, puede tener un origen genético. Hay familias que sufren de eczema, igual que las hay que lo hacen de asma. Pero esta misma hiperreactividad puede no ser hereditaria, sino el resultado de factores adquiridos en respuesta a nuestro medio ambiente, en particular las reacciones del cuerpo cuando, después de un ataque inicial, se producen repeticiones más o menos espaciadas.

La piel es el espejo de factores internos

Se habla mucho de irritantes externos, como si la piel fuera sólo un órgano de intercambio con el exterior; pero también es un órgano de intercambio con el interior. Las infecciones microbianas y fúngicas son a menudo la causa de reacciones cutáneas, así como de alergias e intolerancias alimentarias. En el caso de los bebés, la leche es el primer desencadenante. Para los menores de tres años, el capital enzimático puede ser insuficiente para digerir la leche de vaca, provocando una alteración de la barrera intestinal que repercute en la piel.

Los medicamentos también pueden causar efectos secundarios en la piel. Ciertas patologías (gota, artritis) también pueden influir.

El eccema muestra un desequilibrio en la función de determinados órganos

La aparición de una afección cutánea como el eccema puede ser el resultado de la insuficiencia de algún emuntorio (riñones, hígado, páncreas, intestinos, pulmones) para realizar su función de manera normal. Esta dificultad, ya sea crónica o motivada por una sobrecarga puntual y brutal debida a un agente externo, requiere la intervención de la piel para compensar el fallo.

El estrés es un factor desencadenante

Tanto si es familiar como personal, para el bebé, el niño o el adulto, el factor psicosomático puede actuar como agente desencadenante o agravante.

A quién consultar?

Optar por un enfoque global y medicinas naturales. La comprensión del eczema y el cuestionamiento que plantea sobre nuestro estado general de salud también tendrán el efecto de orientarnos entre los diferentes tipos de ayudas médicas que se ofrecen en este tipo de patología: médico generalista, alergólogo, dermatólogo, pediatra, pero también, por ejemplo, fitoterapeutas u homeópatas.

Para dar mejor respuesta a la compleja naturaleza del eczema, algunos servicios hospitalarios cuentan con un equipo de atención multidisciplinar (enfermero, psicólogo, dermatólogo, alergólogo, neumólogo, pediatra, etc.).

Sólo podemos recomendar un enfoque global del problema para no aislar la afección de la piel del contexto en el que aparece. Del mismo modo, en un momento en que se está tomando conciencia de la agresión de los contaminantes de todo tipo, parece sensato y constructivo recurrir a las medicinas naturales, como la fitoterapia, la homeopatía o la endobiogenia.

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