Posibles Soluciones

Aunque las crisis correspondientes a los brotes inciten a la búsqueda de soluciones a corto plazo, es aconsejable llegar al fondo de la cuestión para evitar que se repitan. Esto significa evitar los alérgenos, pero también observar bajo otro prisma nuestro entorno inmediato.

Si, por ejemplo, los ácaros del polvo son responsables de los brotes de eccema, el problema se resolverá simplemente con un protector anti-ácaros. La ventilación regular de la habitación, la eliminación del polvo, del pelo y de las plumas de animales, una temperatura ambiental moderada y un lavado minucioso de la ropa de casa son medidas que deben adoptarse para reducir la presencia de alérgenos.

Del mismo modo, hay que estar pendientes de los productos que utilizamos, tanto si están en contacto directo con nuestra piel, como los cosméticos, de forma indirecta, como los detergentes, o si son ingeridos. El uso de productos ultra químicos sólo puede perjudicarnos. Seamos conscientes de todo lo que podemos cambiar en nuestra vida diaria.

Tratamiento de los brotes

Cremas o pomadas a base de cortisona: un tratamiento a corto plazo que suprime una señal de alarma

Los dermocorticoides no son un tratamiento de fondo. Su papel esencial es luchar contra la inflamación aguda de la piel en periodos o zonas de crisis. Deben administrarse bajo prescripción y supervisión de un médico, ya que su uso prolongado puede debilitar la piel. Pero cuidado, hacer desaparecer una manifestación cutánea con demasiada rapidez no resuelve el problema subyacente y puede privar al cuerpo de una exteriorización, obligándolo a encontrar otras formas, lo que conduce a perturbaciones más graves y profundas.

Tratamientos fitoterapéuticos para las fases agudas

Favorecer los tratamientos simples destinados a calmar y a desinfectar. Para las pulverizaciones (agua pura, agua de rosas), las compresas (agua de Alibour, malvavisco, saúco, decocción de hojas de nogal…) y otros baños de permanganato, lo mejor es ponerse en contacto con especialistas en fitoterapia que disponen de un gran arsenal de posibilidades. Por regla general, todo tratamiento a base de plantas debe ser prescrito por un especialista, ya que pueden causar reacciones adversas.

Fototerapia

El tratamiento por luz es eficaz en el tratamiento del eccema, pero sólo tiene un efecto suspensivo, es decir que la mejora o curación de la inflamación que se logra es sólo de corta duración. El tratamiento dura entre 15 y 30 sesiones. Lo mejor es optar por una estancia al borde del mar, que combina los beneficios del sol con otros factores naturales, como el yodo y el agua de mar.

Tratamientos básicos

Hidratación de la piel: priorizar lo natural

Como el deterioro de la barrera epidérmica corresponde a un sequedad excesiva de la piel, su hidratación con emolientes ayuda a reducir y espaciar los brotes de eccema. Ceratos, bálsamos, pomadas, emulsiones o cremas, según el grado de sequedad de la piel, deben aplicarse al menos una o dos veces al día, inmediatamente después del aseo. Se recomienda aplicarlos en todo el cuerpo y no sólo en las zonas afectadas. La calidad de los componentes naturales de estos productos es fundamental.

La jojoba, la onagra y la borraja son conocidas desde hace mucho tiempo para tratar la piel dañada. Su presencia, al igual que la de otros ingredientes activos naturales, debe ser en concentraciones suficientes en la composición de los emolientes para que sea verdaderamente beneficiosa.

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